La rotura de la arquitectura estatal alcanza una dimensión obscena y proyecta su pronta parálisis en áreas públicas donde se dirime la vida de las personas, como salud y contención alimentaria. Opinan Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP; María Fernanda Boriotti, presidenta de FESPROSA (profesionales de la salud); y Flavio Vergara, secretario de convenios colectivos del gremio ATE.
Por Redacción Malas Palabras